Sentí el sabor, el sabor de tu sangre.
¿Porqué? porque ...
te mordí,
te mastiqué,
te tragué,
te escupí,
te mordí y re mordí,
te vomité,
te desangré.
te maté.
Tu sangre me inudó, me ahogó, me bañó ...
ME ALEGRÓ
Sentí el sabor, el sabor de tu sangre.
¿Porqué? porque ...
te mordí,
te mastiqué,
te tragué,
te escupí,
te mordí y re mordí,
te vomité,
te desangré.
te maté.
Tu sangre me inudó, me ahogó, me bañó ...
ME ALEGRÓ
Dos opciones te doy:
Arrancarte al acariciarte O Quemarte sin tocarte.
¿Eso es marcarte con arte?
Mi arte, que a veces es el arte de imaginarte ... dibujarte ... escribirte ... pìntarte.
Inventarte y reinventarte … Aceptarte, rechazarte y reaceptarte ...
A través de éste, mi arte.
El que me dejaste al marcharte.
El que desarrollé para superarte.
El que a veces me hace odiarte.
El que me apoya para sobrellevarte.
Pero sobre todas las cosas MAMÁ ... me hace amARTE.
Una tarde cualquiera, dos almas en su propia búsqueda se encuentan.
Allá estaban ellas sentadas, cubiertas son su cuerpo y ropa.
Allá estaban ellas sentadas, con sus mochilas a cuestas.
Jóvenes y con muchas incertidumbres.
Con brillo y nervios en la mirada... y una primera clase por delante.
Sentadas en pasillo de la entrada, una junto a la otra, se miraron y sonrieron.
No estaban solas, se habían encontrado.
Dos almas que se reconocieron.
Dos almas que se miraron y observaron cuando se vieron.
Grandes confesiones en minutos sellaron décadas.
Dos almas cómplices, complementarias, claras, buscándose y encontrándose.
Dos almas que desde aquel día se quieren en el tiempo y la distancia.
Dos almas que aunque estén en silencio se entienden, resuenan y armonizan.
DOS ALMAS.
En Bahía Blanca, Edificio anexo Cultura inglesa.
No sé que año, ni me importa. Fue hace mucho.
¿Dónde está Celina?
¿en Argentina?
Ahí tiene clavada una espina, en la retina y ve todo con neblina.
Celina Celina ...
vive de forma clandestina.
¿Alguna vez contará todo lo que pasó desde esa esquina? ...
que hasta la volvió asesina,
aunque eso fue parte de la medicina,
y ahora parece le anima.
Que no se ilusione Celina,
siempre llevará ese peso encima,
que al infierno le aproxima.
Aún así no se desamina.
No pierde le esperanza de llegar a la cima,
y aunque ahora se sienta en Hiroshima,
parece ser consciente de que el pasado cada vez menos lastima.
-- Querida mía, ¿te hablo con ironía?
¿Qué vas a hacer vida mía con tanta tontería?.
Al final te tiene vacía.
Mucha algarabía ... hastía.
-- Querría ... querida mía ... tener más autoempatía,
salir definitivamente de la apatía.
Querría tener la osadia de descubrir y cumplir sueños y fantasías,
de encontrar mi propósito en ésta vida mía.
Querría tener la energía que debería para finalizar esta agonia.
Querría cuidar de la buena compañía ...
sin ellos de mí nada sería,
ahí sí estaría vacía.