Una tarde cualquiera, dos almas en su propia búsqueda se encuentan.
Allá estaban ellas sentadas, cubiertas son su cuerpo y ropa.
Allá estaban ellas sentadas, con sus mochilas a cuestas.
Jóvenes y con muchas incertidumbres.
Con brillo y nervios en la mirada... y una primera clase por delante.
Sentadas en pasillo de la entrada, una junto a la otra, se miraron y sonrieron.
No estaban solas, se habían encontrado.
Dos almas que se reconocieron.
Dos almas que se miraron y observaron cuando se vieron.
Grandes confesiones en minutos sellaron décadas.
Dos almas cómplices, complementarias, claras, buscándose y encontrándose.
Dos almas que desde aquel día se quieren en el tiempo y la distancia.
Dos almas que aunque estén en silencio se entienden, resuenan y armonizan.
DOS ALMAS.
En Bahía Blanca, Edificio anexo Cultura inglesa.
No sé que año, ni me importa. Fue hace mucho.